El amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece…

“El amor es sufrido,  es benigno;  el amor no tiene envidia,  el amor no es jactancioso,  no se envanece;

no hace nada indebido,  no busca lo suyo,  no se irrita,  no guarda rencor; no se goza de la injusticia,  mas se goza de la verdad. Todo lo sufre,  todo lo cree,  todo lo espera,  todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…”

1 Corintios 13:4-8

 

La persona que tiene envidia simplemente muestra su falta de amor; y si tiene falta de amor muestra que no ha conocido a Dios. No debemos de permitirnos a nosotros mismos envidiar a alguien, si te das cuenta que un hermano está recibiendo algo de Dios, alguna bendición sin importar cúal sea, y en lugar de alegrarte te sientes incómodo anhelando ser tu el que esté en el lugar de la persona bendecida; y en tu corazón comienza a gestarse una batalla oculta, o puede llegar a manifestarse dicho descontento en contra de aquel a quien Dios bendijo, ten cuidado, esta es una alerta para nosotros de que nos estamos inclinando hacia la envidia y en consecuencia observamos una manifestación de nuestro vacío de Amor, cuando esto suceda corramos a Dios pidiendo perdón y que nos llene de su Amor, no descansemos hasta ser llenos de Él. Dios es Amor y mientras más nos llenemos de Dios, mayor será la medida de Amor que haya en nosotros.

 

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. 

Dios es amor;  y el que permanece en amor,  permanece en Dios,  y Dios en él.”

1Juan 4:16

 

Es muy difícil, o mejor dicho, es imposible que una persona que permanece en Dios sienta envidia, pero es muy común que las personas que no permanecen en Dios el sentimiento de la envidia esté en ellos, cuando contemplemos la envidia en nuestras vidas tomémoslo como una alerta para correr a Dios, pedir perdón, humillarnos delante de Él, contemplar su gran Amor hacia nosotros y permanecer en él.

Estamos combatiendo contra el menosprecio que pueda existir hacia la juventud, y por eso damos lo necesario para que los jóvenes lo realicen y vivan, esto va a compensar su falta de experiencia tanto en la vida terrenal como en la senda espiritual. La envidia puede detener este avance de la juventud hacia el ser ejemplo a los creyentes, ya que cuando una persona siente envidia se produce una inconformidad negativa hacia él mismo, comienza a tenerse en poco y muchas veces se amarga, y después vemos adultos irritados que tuvieron muchos sueños de jóvenes pero la gran mayoría de ellos se frustraron. La prevención y la solución para este fenómeno es llenarnos de Dios, buscar el amor de Dios y recibirlo, el amor no tiene envidia, es decir, cuando estés lleno del amor de Dios mostrarás amor genuino y no envidiaras a nadie sino que podrás alegrarte con los creyentes bendecidos, tendrás una vida feliz y llena de gozo; muchos creyentes serán contagiados por tu amor. Esto es dar ejemplo a los creyentes.

La jactancia y el envanecimiento es un punto al cual debemos de ponerle mucha atención en nuestras vidas. En el caminar cristiano muchas veces al ir avanzando y creciendo, el creyente puede llegar a creer que va más adelante que otros creyentes, incluso puede llegar a menospreciar a algunos hermanos. En la juventud se puede llegar a presentar mucho esta actitud, pero solo se está manifestando falta de amor.

Si un hombre podía jactarse de ser alguien, ese era Jesús, pero Él nos amó con amor eterno y se entregó por nosotros. Hoy cualquiera puede recibir su amor. Esto me parece maravilloso. La gente se puede jactar de ser mejor que otro pero nuestro Dios nunca se jactó sino que se humilló, se rebajó, siendo celestial se hizo hombre, solo para tener contacto con nosotros para toda la eternidad; sin duda no hay ejemplo mayor para el amor. Imitemos a nuestro Señor Jesucristo y nuestra vida será plena en gran manera.

 

Pastor David Castañeda